Trucos para solventar problemas

Hola a todos y bienvenidos un domingo más a mi blog, yo soy Andrea Doadrio y aquí hablamos de psicología.

Esta semana os traigo un nuevo artículo, esta vez sobre un ejercicio que pretende ayudarnos a solventar diferentes problemas o situaciones difíciles.

Antes de comenzar a pensar en resolver un problema vamos a pensar cómo aparecen. Normalmente las tres razones más frecuentes son: cuando actuamos sin pensar (en muchas ocasiones hemos decidido con demasiada rapidez y no nos paramos a pensar en las posibles consecuencias); cuando nos dominan nuestras emociones y nos impiden analizar con soltura y; cuando no nos vemos capaces de encontrar soluciones alternativas.

Ahora que conocemos cómo aparecen nuestros problemas, podemos buscar posibles soluciones para ayudarnos a afrontar estas dificultades. Así, te propongo varios ejercicios para impulsarte a solventar tus preocupaciones.

El modelo “párate, planifícate y actúa” es el más empleado para identificar posibles soluciones alternativas y analizar las posibles consecuencias antes de que surjan. Con este modelo, es bastante útil tener una imagen mental de un semáforo con sus colores característicos: rojo, ámbar/amarillo y verde.

Cuando tenemos esto en mente (y habrá que entrenarlo), asociaremos cada color con un estado:

  • Rojo: nos paramos, tratamos de garantizar una forma de resolver el problema antes de lanzarnos a hacer lo primero que pensamos. Aprovecha este tiempo para respirar hondo unas cuantas veces,
  • Ámbar: una vez que nos hemos parado, pensamos en lo que queremos hacer o decir, qué es lo que queremos que suceda. Tratamos de buscar diferentes soluciones alternativas (por ejemplo, generando tantas soluciones diferentes a nuestro problema como podamos y terminando cada una de ellas con la conjunción “O”) y evaluamos las consecuencias, tanto positivas como negativas, que tiene cada una de las diferentes soluciones y elige la que te resulte mejor.
  • Verde: actuamos y llevamos nuestro plan de acción a la práctica.

 

Es posible que cada nuevo día traiga consigo diferentes problemas y dificultades, pero también trae nuevas formas de solventarlos. Por ello, este ejercicio puede ser muy útil en nuestro día a día y especialmente cuando sentimos que estamos tomando una mala decisión constantemente. Aun así, en caso de que te cueste imaginarte otras posibles formas para abordar tus dificultades, podrías tratar de hablar con otras personas y así debatir juntos cuál puede ser la mejor opción.

Al final, podemos resumir todo este ejercicio en cinco preguntas: ¿cuál es el problema que tenemos? ¿cómo puedo abordarlo? ¿qué consecuencias positivas tiene esta solución? ¿cuáles son las consecuencias negativas? y ¿cuál es la mejor solución?

 

Gracias por tus comentarios

Andrea Doadrio.jpg

 

Bibliografía: Stallard, P. (2007). Pensar bien, sentirse bien. Bilbao: Desclée de Brouwer.

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