Sentirse mejor en el sufrimiento

Hola a todos y bienvenidos un domingo más a mi blog, yo soy Andrea Doadrio y aquí hablamos de psicología.

Esta semana os traigo un nuevo artículo, esta vez hablando de la autocompasión y cómo podemos usarla cuando sufrimos. También traigo una práctica para poder ser más conscientes de cómo nos sentimos y que eso nos ayude a no llegar a nuestro límite (tanto emocional como físico).

Lo primero por lo que tenemos que empezar cuando estamos sufriendo es, de hecho, reconocer que sufrimos, no podemos sanar algo que creemos que no está allí. Este primer paso es complicado, porque en muchas ocasiones se nos hace difícil reconocer que estamos sintiendo culpa, soledad, tristeza o rabia.

Una vez que sabemos lo que estamos sintiendo, podemos responder con compasión hacia nosotros mismos: imagínate que ahora tu jefe o tu profesor te dice que tu rendimiento no es suficiente, ¿te consuelas por haber tenido que enfrentarte a una experiencia difícil y dolorosa? lo más probable es que no haya sido así. Nuestra mente tiene una predisposición a centrarse en el fracaso y no en el dolor que ese fracaso nos ocasiona.

Cuando las circunstancias externas de nuestra vida van mal a pesar de que nosotros no hayamos cometido un error, tendemos a ser excesivamente rudos con nosotros mismos. Por ejemplo: alguien en nuestra familia cae enfermo. Aunque la mayor parte de las personas que nos encontramos en esta situación no nos culpamos por ello, sí que es verdad que comenzamos actuar, casi de forma inmediata, desde un “modo” de resolución de problemas. Es decir, nos encargamos de gestionar la situación en la que nos encontramos: llamando a diversos hospitales, organizando citas con los médicos, pidiendo ayuda, etc.

Hacer esto es necesario, pero también hay que tener en cuenta que este tipo de situaciones nos quita enormes cantidades de tiempo y energía (física y emocional). Por ello, tomarnos unos momentos para tomar aliento, reconocer que estamos pasando por una situación difícil y cuidarnos (dando a nuestro dolor una respuesta tanto amable como afectuosa) antes de llegar a sentirnos sobrepasados por lo que nos está sucediendo. Pues ,cuando terminamos sobrepasando nuestro punto límite, es muy probable que acabemos explotando (y teniendo diversos tipos de reacciones extremas).

 

Como una pequeña guía para pararse y darnos cuenta de cómo nos sentimos antes de llegar a nuestro límite, he decidido mostraros un resumen del ejercicio de Kristin Neff llamado Práctica de percepción:

La idea de Kristin Neff consiste en anotar (mentalmente) cada vez que nos surja un pensamiento, emoción o sensación con el fin de aumentar nuestra conciencia y así tener una mayor probabilidad de responder a nuestras circunstancias actuales.

Para poner en práctica esto busca un lugar cómodo y recuéstate de forma relajada, cierra los ojos y percibe los pensamientos, emociones, olores, sonidos que surjan en tu cabeza durante los próximos diez o veinte minutos. Cada vez que tomes consciencia de una experiencia añádela como una anotación mental y deja que tu conciencia se centre en otra experiencia.

Muchas veces perdemos el hilo de nuestros pensamientos realizando esta tarea, pero no te preocupes, en cuanto seas consciente de que te ha sucedido, anota mentalmente “perdido en mis pensamientos” y vuelve a centrar tu atención en la práctica de percepción.

 

 

Muchas gracias por tus comentarios

Andrea Doadrio.jpg

Bibliografía:

Neff, K. (2012). Sé amable contigo mismo. Barcelona: Paidós.

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