Foco, lenguaje y cuerpo, práctica de gestión emocional

Hola a todos y bienvenidos un domingo más a mi blog, yo soy Andrea Doadrio y aquí hablamos de psicología.

La semana pasada comenté que iba a traer un artículo en el que nos centraríamos en una práctica de gestión emocional: para ello nos centraremos en tres áreas que resultan muy importantes para poder avanzar en nuestra gestión emocional: foco, lenguaje y fisiología.

  • El foco es la capacidad que tenemos las personas para poder enfocar nuestros pensamientos en una determinada dirección. Ahora bien, dependiendo de dónde vayamos a poner nuestro foco éste va a resultar productivo o improductivo para conseguir las metas que nos propongamos. Para que puedas entenderme mejor, me gustaría que levantases una pierna y dejases la otra en el suelo, cuando lo hagas fíjate en un punto a tu alrededor. Una vez que hayas hecho esto, cierra los ojos ¿Notas como es mucho más complicado mantener el equilibrio de esta última manera? En el cerebro sucede algo parecido, cuando pones el foco en una determinada meta, entonces se produce cierto equilibrio, pero si tus pensamientos o tu foco discurre entre varios puntos, ese equilibrio puede perderse.
  • El lenguaje, se relaciona con la forma en la que gestionamos nuestro diálogo interno. Lo que nos decimos a nosotros mismos es más importante de lo que solemos creer, pues afecta a cómo nos vemos, ya lo dijo Epícteto, “no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”. Cuando en nuestro discurso interno nos decimos cosas negativas o criticas de forma instantánea comenzamos a encontrarnos en un estado de ánimo negativo.
  • La fisiología, se relaciona con el comportamiento de nuestro cuerpo en relación a nuestras emociones. No se puede separar las emociones del cuerpo, cada estado emocional afecta a alguna parte de nuestro cuerpo. La imagen de la portada (Proceedings of the National Academies of Sciences) pertenece a un experimento donde se le pidió a los voluntarios que pensaran en una de las 14 emociones predeterminadas y después señalaran el área de una silueta en blanco donde sentían en el cuerpo esa emoción.

 

Y ahora, ¿cuál es la práctica?

A lo largo del día, tendemos a decirnos algo que nos hace sentir mal, somos nuestros peores críticos. Ahora además sabemos que, cuando tenemos un diálogo interno negativo se va a reflejar en nuestro cuerpo y va a afectar a nuestra salud. Por tanto, vamos a aprender a escuchar a nuestra voz interna (poner el foco en nuestro discurso interno) y a aprender a manejarla para poder mejorar nuestras habilidades de autoregulación emocional.

 

Para ello vamos a seguir unas recomendaciones por parte del doctor Mario Alonso Puig:

  1. El primer paso es centrarnos en nuestras sensaciones corporales, ¿qué sensaciones físicas estoy notando? ¿Dónde siento malestar? ¿Dónde siento bienestar?
  2. Una vez que hemos detectado la sensación corporal vamos a tratar de ponerle nombre (tristeza, miedo, ira, alegría…). Para ello, te recomiendo que le eches un ojo a este artículo en que desarrollo esta parte.
  3. Entonces, una vez detectada la emoción vamos a escuchar nuestro diálogo interno, para saber qué es lo que nos estamos diciendo. En muchas ocasiones, podemos ver cómo nos decimos tales cosas como: “no vales nada”, “eres un inútil”, “nunca vas a llegar a ser alguien” o “todo lo hago mal”, “soy un torpe”, “no consigo aprender”.
  4. Una vez que hemos podido ser conscientes de todo lo que nos estamos diciendo, entonces vamos a comprobar si en efecto ese es el caso o es una exageración o distorsión de la realidad. Por ejemplo, si me digo que soy un torpe que todo lo hace mal, puedo comprobar que es una exageración, porque soy habilidosa en otras cosas.
  5. Ahora, vamos a preguntarnos qué es lo que puedo decirme para que esta situación me haga sentir un poco mejor. Ten en cuenta que ya suficiente tenemos con el dolor que nos produce la situación como para encima criticarnos a nosotros mismos (ya suficiente tengo con que se me haya caído un plato y lo que eso supone: barrer, recoger, limpiar… como para encima tener que decirme que soy una inútil, que no hago nada bien).
  6. Una vez aplicada la autocompasión por nosotros mismos y nuestra situación vamos a volver a atender nuestros pensamientos, nuestro estado emocional y nuestro cuerpo para ver si ha cambiado algo.
  7. Y por último, una vez que hayamos hecho todo esto vamos a tratar de poner en marcha soluciones, qué es lo que puedo hacer para que esta situación pueda cambiar.

 

Gracias por tus comentarios

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