Descubrir la compasión hacia uno mismo

Hola a todos y bienvenidos un domingo más a mi blog, yo soy Andrea Doadrio y aquí hablamos de psicología.

Hoy os traigo un artículo sobre la diferencia entre autocompasión y autoestima y cómo esta última se ha ido conformando al compararnos con los demás.

En esta sociedad en la que vivimos sentirse bien con uno mismo es efímero, principalmente porque “necesitamos creernos especiales y por encima de la media para tener una autoestima alta” (Kristin Neff, 2012). De esta forma, lo que se encuentre por debajo de esta media es considerado, automáticamente, como un fracaso.

El deseo de sentirse especial es legítimo. El dilema es que es imposible que todo el mundo se encuentre por encima de la media al mismo tiempo. Por tanto, ¿cómo afrontamos este problema? Generalmente, “para poder vernos desde una perspectiva positiva tendemos a inflar nuestros egos y menospreciar a los demás” (Kristin Neff, 2012). De esta forma, terminamos ganando en la comparación con los otros. Sin embargo, como todo, esta estrategia tiene un precio a pagar: el desarrollo de todo nuestro potencial.

 

¿Cómo vamos a poder ver todo nuestro potencial cuando no somos capaces de vernos con claridad?

Esto es, si para sentirnos bien con nosotros mismos buscamos sentirnos mejor que otro, vamos a hacer todo lo posible por tener una imagen positiva de nosotros mismos, como cambiar nuestras interpretaciones de las diferentes situaciones en las que nos encontremos para asegurarnos de que no vamos a contemplar esa parte negativa de nosotros.

Pues, para sentirnos mejor con nosotros mismos “temporalmente” ignoramos nuestros defectos o creemos que los problemas y las dificultades que surgen en nuestra vida son culpa de otras personas o incluso del mundo. Sin embargo, a largo plazo sentiremos desesperación y frustración cuando no podamos atribuir todos nuestros problemas a los demás, quedándonos atrapados en un bucle de estancamiento y conflicto.

La realidad es que no siempre podemos sentirnos especiales y por encima de la media y cuando somos conscientes de ello el resultado es catastrófico. No nos gusta lo que vemos cuando nos miramos al espejo y la vergüenza de no ser lo suficientemente bueno nos inunda.

“No es de extrañar que ocultemos la verdad cuando la honestidad nos obliga a enfrentarnos a una condena tan dura” (Kristin Neff, 2012).

Es por ello que, los aspectos en los que es sumamente difícil engañarnos a nosotros mismos nos provocan una enorme carga de dolor emocional. Comenzamos a dudar de nuestro potencial y nos sentimos frustrados (“soy un inútil, un perdedor”) pues lo que consideramos “suficientemente bueno” siempre se encuentra lejos de nuestro alcance.

 

¿Qué podemos hacer para romper este bucle?

Dejar de juzgarnos y de evaluarnos. Dejar de autoetiquetarnos como buenos o malos y aceptarnos con generosidad” (Kristin Neff, 2012). Tratarnos con el cariño y la generosidad que demostramos a nuestros amigos, dejar de considerarnos nuestros peores enemigos, pues a pocas personas tratamos tan mal como lo hacemos con nosotros mismos.

 

Muchas gracias por tus comentarios

Andrea Doadrio.jpg

 

 

Bibliografía:

Neff, K. (2012). Sé amable contigo mismo: El arte de la compasión hacia uno mismo. Barcelona: Paidós.

Un comentario el “Descubrir la compasión hacia uno mismo

  1. Pingback: Foco, lenguaje y cuerpo, práctica de gestión emocional | ANDREA DOADRIO

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